martes, 20 de agosto de 2013

Lazos eternos
                                   
                          Prólogo


Todo estaba realmente oscuro, no sabía dónde estaba...miró a su alrededor extrañada.
Al parecer se encontraba en un cuarto, alguna especie de habitación, solo que no habían muebles.
Aquel lugar estaba completamente vacío y sintió que se moría de frío. La temperatura era demasiado baja para la época en la que estaban. Su cabeza no conseguía encontrarle una explicación a lo que me estaba pasando ni a cómo había llegado allí. Volvió a mirar a su alrededor, esta vez con más atención.

Había una ventana cerca de Lucy y desde ella se podía ver la noche. Gracias a la leve luz de la luna, en la habitación consiguió ver a duras penas algunos objetos.
Se había equivocado al pensar que no había muebles...pues después de un momento descubrió que muy cerca descansaba una cama y una pequeña mesita a su lado. Sin duda sus ojos se estaban acostumbrando a la oscuridad reinante en aquel lugar desconocido. Sin embargo el lugar ofrecía un aspecto más bien lúgubre.

Todavía no había averiguado qué hacía en ese lugar cuando sintió que alguien la observaba desde algún lugar del cuarto, con una mirada intensa y penetrante. Intentó agudizar sus sentidos pero de cualquier forma no pudo reconocerlo.
Sintió como el miedo comenzó a aflorar en su pecho dejándola completamente quieta e inmóvil. El pánico se apoderaría de Lucy pronto si no hacía nada.
Giró su cuerpo para poder observar desde el mayor número de ángulos posibles. Pero no pude distinguir nada fuera de lo normal. El extraño había desaparecido súbitamente y ya no lo veía.
Sentía frío y un miedo espantoso, una sensación de la que resultaba imposible desprenderse.
Miró al frente y entonces lo vio. El hombre estaba sentado en el suelo muy cerca de la mesita. Observándola.
Sus fuertes y a la vez delgados brazos descansaban por encima de las rodillas mientras su mirada la estudiaba con intensidad.

Sofocó un grito de susto y dio unos pasos hacia atrás, retrocediendo.
En cuanto él se dio cuenta de su temor su expresión de concentración y carente de emoción, se transformó en una máscara de dulzura.

Sin embargo eso no hizo que se tranquilizara y con las manos detrás de las espalda, con la intención de encontrar la pared detrás de ella, retrocedió tan rápido como pudo.
Oh, Dios iba a morir allí. Con el miedo ralentizando sus piernas, intentó huir hacia una oscura puerta situada a un costado.

Antes de que pudiera llegar, él estaba de pie y se aproximaba lentamente a ella. El movimiento había sido prácticamente invisible.
Calculó las posibilidades que tendría de salir de ahí pero no encontró ninguna razón por la que ese extraño y misterioso hombre la dejaría salir de allí.
Y si lo hubiera hecho, tampoco sabría a donde ir...
En cuanto él se acercó a Lucy, comprendió que no era una hombre si no un chico.
Un chico más o menos joven, de su edad. Eso consiguió tranquilizarla un poco. Solo un poco.
- no temas...-susurró con vos dulce, algo que le pareció completamente fuera de lugar y un poco absurdo.- no te haré daño.
Intentó hacer algo, quizás gritar pero no encontraba su voz.
¿Qué estaba haciendo en ese lugar y lo más importante quién era el extraño que la tenía arrinconada contra la pared?
- ¿q-quién eres?- tartamudeó.
Lucy distinguió en su cara una belleza innegable. Tenía los rasgos tan marcados y atractivos que se quedó mirándolo durante unos segundos.
- No te preocupes por eso. Sólo debes saber que no te haré daño...- Su voz era persuasiva y extrañamente tranquilizadora.
No sabía lo que estaba pasándole pero su mente dejó de pensar coherentemente.
Tenía la sensación de estar siendo dominada. Su cuerpo se relajó al instante y se sintió mucho más tranquila.
Una pequeña parte de su cerebro rebajó la posibilidad de que algo estaba produciéndome aquella sensación.
Pero no tuvo tiempo de pensar en ello mucho más, porque el misterioso chico aguardaba expectante.
Extendió el brazo en su dirección y apartó el pelo de su cuello. ¿Acaso esas puntitas blancas que sobresalían bajo sus labios eran colmillos? Debía de estar volviéndose loca.
Sintió como su boca se posaba en su garganta hasta que se sumió en una oscuridad de la que no salió.

Entonces se despertó.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario