Capítulo 1: El encuentro
El cielo
claro de la mañana fue despertándola poco a poco. No había sido una buena noche
que digamos, las pesadillas habían sido muy extrañas y vívidas... Pero ahora
por fin estaba despierta.
Parpadeó
varias veces para acostumbrarse a la repentina luz.
Se sentó
en la cama de su ordenada habitación. Estaba todo en su lugar como siempre. A
veces tenía la sensación de que su vida se estaba volviendo demasiado monótona.
Sentía
que necesitaba un cambio, algo que la hiciera sentirse más viva....otra vez.
No quería
recordarlo, ya sabía lo que tendría que pasar después, tendría que volver a
desterrar el recuerdo al fondo de su mente y eso no era nada fácil. No era
simple no porque aún lo quisiera. No. Lo que sentía se podría llamar
¿desprecio? Sí, esa era la palabra, desprecio.
Pero hoy
cumplían tres meses desde que Bruce la había dejado... pensaba que la quería
pero al parecer se equivocaba. Supuso que estaba demasiado ciega para darse
cuenta de lo que ahora le parecía tan obvio.
Comprendió
que se había aprovechado de Lucy y al recordar cuánto lo había querido, o al
menos eso había creído, se daba cuenta de cuánto tiempo había perdido.
Pero
Bruce no era quien había pensado en un principio.
No la
quería, quizás ni siquiera la apreciara.
Pero
tampoco es que ahora le importara demasiado, más bien formaba parte de una
etapa mala de su vida, mala y corta.
Le agradó
darse cuenta de que ya no le dolía pensar en él, ya que trataba de evitarlo
siempre que podía.
Escuchó
la vos de su madre llamándola desde la cocina
-Lucy,
baja a desayunar, ¡se te va a hacer tarde!
Suspiró.
Su madre tenía razón, por lo que se vistió rápido y bajó.
Lucy se
paró un momento al pie de las escaleras mientras escuchaba los sonidos que
venían de la cocina.
-ojala
hoy todo vaya bien - pensó con esperanza.
Dobló la
esquina en menos de un segundo. Mamá estaba preparando café
-buenos
días, ¿es muy tarde?- preguntó mientras preparaba una taza para ella.
-no mucho
pero has de darte prisa- Gabrielle se dio la vuelta para no darle la espalda
mientras recogía la tasa de café que acababa de preparar.
La madre
de Lucy madre era una mujer muy cálida. Algo que siempre había agradecido era
que Gabrielle seguía mirando a su padre con ojos de enamorada. Al menos ellos
habían tenido suerte al encontrarse, y se sentía feliz al mirarlos.
Sus
cariñosos ojos la observaron, esperando.
-¿dónde
está papá?- preguntó imaginándose la respuesta al acabar de formularla.
Debía de
estar trabajando ya. Siempre se iba antes que ella.
-ya se ha
ido.-respondió mama mientras le daba el último trago a su taza y la ponía en el
fregadero.
Que
sorpresa.
Cuando
sus padres se casaron había invertido sus ahorros en una pequeña y acogedora
librería y Papá trabajaba en ella. De pequeña siempre se había preguntado
porque le gustaba tanto su trabajo. Después comprendió que se sentía bien
rodeado de libros. Supongo que estaba como en casa, algo que ella también
sentía cuando pasaba las tardes ahí metida
-Deberías
comer algo más, cariño-le dijo Gabrielle rompiendo el hilo de sus pensamientos
Debía de
darse prisa, o llegaría tarde a clase.
-no,
gracias.- contestó apresuradamente Lucy mientras cogía dos barritas de cereales
y los metía en el bolsillo exterior de la mochila - las comeré por el camino,
lo prometo.
- De
acuerdo- sonrío y después comenzó a beber a sorbitos la tasa de café caliente
que tenía en las manos.- pero ya sabes que prefiero que comas algo más.
- lo sé
pero estoy llegando tarde. Te quiero...-sonrió al ver como su madre la miraba
desde el otro rincón de la cocina, su rostro algo cansado, su pelo alborotado y
la bata rosa bebé que siempre usaba.
Se
encaminó por el pasillo y la saludó con la mano justo antes de doblar la
esquina...
-¡adiós!
Gritó Lucy mientras cerraba la puerta.
Cruzó el
pequeño tramo de jardín hasta llegar al coche. Hacía frío asique entró en la
cabina y encendió el aire acondicionado. El calor se fue extendiendo a través
de la cabina.
Esperó
unos segundos a que el coche se calentara un poco más y arrancó.
No es que
supiera demasiado sobre coches. Su amplia lista se limitaba solo a saber que el
suyo era un Chevrolet negro. No era el más lujoso de todos los que estaban
estacionados en el aparcamiento ni de cerca, pero ella era feliz con él.
Su casa
estaba cerca del instituto de modo que no tardó demasiado en llegar. Al final
con las prisas había llegado pronto.
Lucy
aparcó el coche y se quedó ahí un momento esperando a que se llenara el
establecimiento, ya que no le apetecía nada ir a clase tan temprano.
De pronto
sintió algo de hambre y recordó las barritas que tenía en la mochila. Se giró
para rebuscar en la mochila y sacarlas.
Comió
rápidamente y cuando hubo más gente se apresuró a salir fuera.
El frío
no era tan fuerte como antes por lo que Lucy se relajó bajo la chaqueta y
comenzó a caminar hacia la entrada.
Levantó
la mano por encima de su cabeza cuando Vicky, su mejor amiga, se acercaba.
Vicky era
una persona siempre activa y su aura de buen humor hacia que la gente que
estaba a su alrededor se sintiera igual. Era como si tuviera una energía
positiva emanando de ella.
-¡hola! -
exclamó por encima de las demás voces mientras agitaba la mano efusivamente.
Cuando
llegó hasta Lucy, lucía radiante y feliz.
-¡hola!
–Contestó sonriendo - ¿cómo estás? diría que pareces muy contenta hoy...
- sí,
porque tengo que contarte algo, algo muy importante- añadió esto último con voz
misteriosa.
Lucy se
echó a reír ante su expresión.
-¿qué
pasa?-
-hay un
chico nuevo en nuestra clase...-dijo esbozando una sonrisa.
-¿y qué
tiene eso de interesante?- la interrumpió
Suspiró y
la miró fijamente.
- déjame
acabar, ¿vale? - le guiñó un ojo y continuó- te puedo asegurar que es el tío
más bueno que jamás hayas visto...
Lucy puso
los ojos en blanco...
-ya estas
exagerando otra vez...-comenzó a decir, pero Vicky no dejó que acabara la frase.
Su amiga
siempre había sido muy efusiva.
-verás
como tengo razón, quien sabe...quizás algún día me lo agradezcas.
-Hummm,
no sé a qué te refieres con eso.
-no
importa, tenemos que movernos, no hay tiempo.-dijo mientras caminaba más rápido.
Ella
intentó seguir su ritmo. Parecía que se había vuelto majara. Debía de aburrirse
mucho en los últimos días.
-¿Para
qué?- preguntó confusa.
- Alguien
tiene que enseñarle el lugar ¿no te parece?-sonrió de forma picarona mientras
Lucy la miraba como si estuviera loca.
"no
estaría hablando enserio... ¿verdad?" pensó
-oh no,
eso sí que...-se interrumpió a media frase- pero si no lo conoces.
-no
importa...-miró su expresión y dijo exasperada- ¡oh vamos! Será divertido.
-allá tú,
si quieres, pero conmigo no cuentes...-intentó esquivar la cuestión. No tenías
sentido.
Vicky la
tomó de la mano apretando un poco más de lo normal, y tiró de ella hasta que
llegaron a la puerta de clase.
-míralo-
repuso Vicky, intentando atraer su atención.
Junto al
marco de la puerta de su clase se apoyaba un chico, si se le puede llamar así.
Era tan
diferente de los cientos de chicos del instituto. Su cabeza tardó algunos
segundos en encontrar los adjetivos adecuados para describirle. Era
particularmente hermoso. Esa clase de belleza natural que solo esperas ver en
las mejores revistas.
Lucía el
pelo largo hasta las orejas y castaño oscuro. Su piel blanca hacia contraste
con su pelo.
Estaba
apoyado contra la pared que estaba continua a la puerta.
Su
postura despreocupada y la manera en que poso sus ojos en ella la dejaron
aturdida. La miró fijamente, concentrado. Ninguna expresión cruzó por su rostro.
En el
momento en el que sus miradas se encontraron, Lucy supuso que era de mala
educación mirar a alguien fijamente mientras esa persona era consciente de que
la observabas.
Por lo
que apartó la vista con rapidez. Y lo primero con lo que se encontró fue a Vicky
sonriéndome triunfal ante la expresión de si rostro.
Esperaba
que no se le notara mucho, pero ya sentía como la sangre sonrojaba sus mejillas.
Respiró
hondo y caminó, con Vicky pegada a ella, hasta entrar en clase. En ese momento
le había parecido ver al chico nuevo sonreír para sus adentros y la curiosidad
pico en ella.
Cuando él
la había mirado, sin apartar la mirada ni un segundo, se sintió completamente
insignificante delante de él.
Se sentó
en su lugar lo más rápido que le fue posible y giró la cabeza hacia un lado
para mirar hacia la puerta.
Se
preguntó por qué él estaba esperando ahí, su postura era rígida mientras
permanecía apoyado contra el marco de la puerta, pero se cuerpo se relajó al
instante y cuando comenzó a caminar, Lucy pudo observar el desparpajo con el
que se movía y la gracia tan particular de dichos movimientos.
Mientras
lo miraba disimuladamente se fijó en sus ropas, tan perfectamente adaptadas a
su cuerpo.
Vestía
inevitables vaqueros gastados y una camiseta negra. La ropa era informal y aun
así parecía sacada de una revista de moda. Simplemente era hermoso…
Quería
creer que estos pensamientos tan atropellados eran a causa del impacto del
primer momento.
Miró un
momento por la ventana para desprenderse de la sensación tan rara que le estaba
recorriendo el cuerpo y después de unos segundos el profesor entró en la clase.
Había
olvidado que tocaba literatura.
Mucho
mejor, de ese modo intentaría distraerse un poco y no mirar hacia el chico
nuevo.
Y nada
más entrar y saludar a todos con el estúpido " buenos días" el señor
Frank procedió a presentar al chico nuevo.
-bueno
chicos, parece que hoy tenemos a un nuevo alumno en la clase.- se giro para
mirar a Dave- Si no me equivoco tu nombre es...
-Dave-interrumpió
él con vos alta y clara. Todas las cabezas de la clase se giraron para verlo.
-ok Dave,
encantado de tenerte con nosotros- dijo el profesor con bastante ánimo.
Lucy sacó
su libreta y se dedicó a intentar prestar atención a la clase, pero su cabeza
estaba en un lugar diferente.
Las dos
veces que miró a Dave, algo que intentaba que no fuera muy seguido, él estaba
observándola. Era extraña la forma en la que posó sus ojos sobre ella, de una
manera casi intimidante.
Miro a
Vicky que garabateaba en su cuaderno con aire distraído. Mejor, porque sentía
que no quería hablar con nadie.
Las
clases eran un tormento en ese momento y lo único que se le ocurría era querer
salir de allí en ese mismo instante. Lamentó no poder hacerlo.
Cuando
acabó la clase recogió sus cosas y se encaminó a la puerta. No entendió como lo
había hecho tan rápido pero Dave estaba en el umbral, apoyado contra la pared.
Tenía una
postura despreocupada, y observaba todo con mucha intensidad, o eso le pareció
a ella.
Respiró
hondo y se concentró en caminar bien.
En un
fugaz pensamiento le molestó mucho lo nerviosa que se estaba poniendo.
No era
nada conveniente que lo estuviera.
Cuando
atravesó la puerta sintió la mirada de Dave clavarse directamente en ella.
Quizás se lo estaba imaginando todo. Lucy intentó seguir caminando como si
nada, intentando parecer despreocupada, pero sabía muy bien que por dentro las
cosas no eran así.
.....
...
bueno
espero que les guste mi primer capitulo! dejen su comentario, quiero saber su
opinion :)
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