Dave
conducía en silencio mientras recordaba cada detalle del tiempo que había
pasado con ella.
Cuando la
había visto por primera vez en el pasillo se había quedado perplejo.
Era tan
completamente tierna y amorosa. Se había quedado irrevocablemente encandilado
por su hermosura. Desde el primer momento no había podido controlar su
expresión mientras sonreía como un tonto. Finalmente después de tantos años la
había encontrado. Una razón para desear vivir más que nunca… vivir por ella.
Para ella.
Deseaba
conocer todo de ella, saber las cosas que le gustaban y las cosas que la hacían
feliz. A lo largo de la mañana se había dado cuenta que estaba completamente
sediento y loco por esa chica a la que apenas conocía. Lucy… su nombre se
repetía en su mente durante toda la hora sin dejar de mirarla. Ella lucía
curiosa y más que intimidada por su presencia. Lo había notado las veces en las
que ella lo había mirado a través de la estancia con los ojos intensos y
penetrantes como intentando descifrar algo.
Le
resultaba completamente asombroso que pudiera sentir algo así por una persona
en tan poco tiempo. ¿Qué estaba ocurriendo en su cabeza? Simplemente no podía
evitarlo.
Por un
lado sentía que era demasiado precipitado sentir tanto y permitirse tener una
debilidad como esa, y por otro lado sentía completamente normal sentirse
atraído por una chica como ella. Y no solo sentía una increíble atracción
física hacia ella sino que también quería saber cada detalle que pudiera
conocer de su vida. Y quería formar parte de ella.
A lo
largo de la mañana ya sentía toda esa cantidad de cosas que no podría haber
evitado incluso de haberlo intentado.
La hora
del almuerzo se había colocado en una mesa para poder contemplarla.
A Dave no
le importaba lo que los demás pudieron pensar de él. No paró de observar a Lucy
mientras ella comía su manzana y charlaba alegremente con su amiga. La notaba
un poco inquieta y había sentido esos inquietos ojos relajarse un poco cuando
él había entrado en el comedor buscando su presencia con frenesí. Había
escuchado cuando su amiga la interrogaba acerca de él. Lucy había dejado correr
la cuestión intentando cambiar de tema mientras se sonrojaba un poco. El
hermoso color en sus mejillas lo puso más sediento de lo que había estado en su
vida y el exquisito y embriagador aroma de ella se expandía hasta llegar a él.
Tampoco
le había importado cuando su amiga le hablaba a Lucy contándole que el
misterioso chico nuevo no dejaba de mirarla. Ella en un principio no la había
creído y se preguntaba por qué él iba a tener interés en ella.
Le
parecía ridículo que Lucy pensara de ese modo ya que con solo unas horas ella
estaba cambiando el transcurso de su vida. No pudo controlarse y cuando ella se
levantó a llevar las bandejas a su sitio, Dave tomó una bandeja vacía
instantáneamente y camino relajado hasta donde ella estaba intentando controlar
el peso de las bandejas con su bolso. Parecía tan arrebatadoramente tierna.
La había
ayudado a colocar las bandejas y cuando sus brazos se habían rozado Dave sintió
una corriente eléctrica recorrer toda su piel y pensó que se estaba volviendo
un poco loco. Ella se había puesto un poco nerviosa, podía sentir el latido de
su corazón acelerarse cuando lo miraba. Y eso era algo que lo había complacido
enormemente. Cada uno de los sentimientos que estaba sintiendo a causa de Lucy
no dejaban de sorprenderlo y cautivarlo aún más.
Las horas
para que finalizara la jornada de clases pasaron lentas pero no le importaba
realmente. Había agradecido ese tiempo para reflexionar lo que le estaba
pasando y lo que podría significar la intensidad de sus sentimientos.
Cuando
acabaron las clases se había dirigido al aparcamiento del instituto con la intención
de tomar su coche y volver a casa. Pero mientras localizaba rápidamente su
coche no dejó de sorprenderse al ver a su amiga Vicky junto a Lucy mientras se
despedían y ella caminaba hacia su propio automóvil.
Dave
siguió el trayecto hacia el que ella caminaba y sonrió al ver que su coche
estaba junto al de ella. Caminó con sigilo a través del aparcamiento hasta
situarse justo detrás de ella. La había asustado al aparecer de repente y no
había podido resistirse a invitarla a comer algo recordando que en el almuerzo
no había comido demasiado. También le había recordado que tenían que recoger un
libro de la clase de literatura aunque era una tonta excusa para intentar pasar
un rato con ella y poder saciar esas preguntas internas que luchaban por salir.
El libro de la clase de literatura no podía importarle menos en ese momento.
Aunque tenía que reconocer que leer era de sus grandes paciones.
Lucy en
un primer momento se había sentido ansiosa por su petición. Dave podía apostar
que ella pensaba que era increíble que él se fijara en ella como para pedirle
hacer algo juntos, y había vislumbrado en su mente la contrariedad de sus
pensamientos internos mientras decidía qué hacer. Él la miraba intensamente y
sin perderse ni uno de los gestos que cruzaban por su rostro. Finalmente con
una sonrisa enorme ella había accedido a buscar su ejemplar de amor en tiempo
de cólera.
La tarde
había pasado increíblemente rápido al contrario que las clases en las que no
coincidía con ella. Sentía un huracán emocional a cada minuto que pasaba junto
a ella mientras se encontraba con deseos de acariciar su rostro y acercarse un
poco más para poder sentir en calor de su cuerpo y poder deleitarse un poco más
del afrodisíaco perfume que desprendía su piel. Se imaginó como sabría su sangre
pero se controló porque la idea de él bebiendo su sangre la podía poner en
peligro y no era ni tan remotamente importante para él en ese momento como lo
era el poder pasar cada minuto disfrutando de su compañía. Habían podido
charlar y conocerse un poco más. Lo que más le gustaba de todo era la forma en
que tenía Lucy de mirarlo. Lo volvía completamente loco la idea de pensar que
ella podía sentirse atraída por él o si por el contrario solo estaba siendo
amistosa.
Finalmente
la tarde había transcurrido demasiado rápido para su gusto y supo que Lucy
tenía que irse para reunirse con alguien. Se lamentó interiormente por no
haberla llevado a comer nada pero ella le había hecho saber que aprovecharía a
comer algo en la cafetería llamada Gloria´s.
Dave se
había puesto tenso por un momento mientras se preguntaba con quien tendría la
cita Lucy y se dio cuenta de que no tenía idea de si ella incluso tenía novio.
Que Dios lo ayudara, pero esperaba que no.
Se había
quedado más tranquilo cuando ella le había contado que iba a reunirse con su
mejor amiga Vicky. El trayecto hacia la cafetería había sido tranquilo.
Dave se
había ofrecido a llevarla ya que no tenía su coche con ella y se ofreció a
llevarle el coche para que después tuviera en qué volver a su casa. Pero ella
rápidamente le quitó importancia al asunto y le respondió que su amiga la
alcanzaría hasta el aparcamiento del instituto más tarde.
Él había
querido saber cosas sobre su familia y amistades. Lucy tenía un brillo en los
ojos cuando había hablado de su amiga. Al parecer era una amiga incondicional
que había estado con ella desde siempre incluso con su particular forma de ser.
Su familia estaba formaba por su madre Gabrielle y su padre Lucian, y ella
había hablado de ellos con amor y admiración por los largos años que llevaban
juntos.
Él no
dejaba de observarla y sonreír a cada minuto que había pasado con ella y
quedaba más y más atrapado en esa espiral que todavía no sabía controlar. Ya
tendría tiempo para procesarlo todo. Ahora simplemente había querido disfrutar
del tiempo que les quedaba hasta que ella tuviera que bajar de su coche. El
final del trayecto había reflexionado sobre las cosas que ella le había contado
y se había conformado con respirar el perfume que desprendía su piel por la
cálida cabina de coche y el sonido de su tranquila respiración mientras miraba
por la ventanilla. Estaba completamente hermosa mientras la caída del sol
bañaba su cuerpo. La camiseta que tenía puesta hacía justica a sus curvas y le
sentaba de maravilla.
Finalmente
habían llegado donde ella le había indicado y se apresuró a abrirle la puerta
pero ella ya estaba saliendo del coche y lo observaba con intensidad. Dave no
pudo controlar después de las horas que habían pasado juntos y se acercó a
darle un beso en su mejilla a la vez que susurraba su nombre. Dave había
sentido como la respiración de Lucy se aceleraba mientras duraba su contacto y
no supo porque pero quiso tranquilizarla y susurró en su mente las palabras: no temas, no te haré daño… después se había marchado dejando atrás a Lucy con su flamante
VMB.
Dave
dobló la calle para entrar en la propiedad que había pertenecido a su familia
durante siglos. No podía sacarse la imagen de Lucy cuando se había despedido y
en lo mucho que le había gustado cuando ella le declaró que le había encantado
pasar la tarde con él. Aun persistía su fragancia levemente en el interior del
coche y Dave se preguntaba como haría para aguantar hasta volver a oler su
aroma. De lo que estaba completamente seguro es que ese día había comenzado una
etapa importante de su vida porque Lucy con solo existir ya lo había cambiado
todo y sin darse cuenta.
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