lunes, 9 de septiembre de 2013

 Lazos eternos

                                  Capítulo 4: Dave


Dave conducía en silencio mientras recordaba cada detalle del tiempo que había pasado con ella.
Cuando la había visto por primera vez en el pasillo se había quedado perplejo.
Era tan completamente tierna y amorosa. Se había quedado irrevocablemente encandilado por su hermosura. Desde el primer momento no había podido controlar su expresión mientras sonreía como un tonto. Finalmente después de tantos años la había encontrado. Una razón para desear vivir más que nunca… vivir por ella. Para ella.
Deseaba conocer todo de ella, saber las cosas que le gustaban y las cosas que la hacían feliz. A lo largo de la mañana se había dado cuenta que estaba completamente sediento y loco por esa chica a la que apenas conocía. Lucy… su nombre se repetía en su mente durante toda la hora sin dejar de mirarla. Ella lucía curiosa y más que intimidada por su presencia. Lo había notado las veces en las que ella lo había mirado a través de la estancia con los ojos intensos y penetrantes como intentando descifrar algo.
Le resultaba completamente asombroso que pudiera sentir algo así por una persona en tan poco tiempo. ¿Qué estaba ocurriendo en su cabeza? Simplemente no podía evitarlo.
Por un lado sentía que era demasiado precipitado sentir tanto y permitirse tener una debilidad como esa, y por otro lado sentía completamente normal sentirse atraído por una chica como ella. Y no solo sentía una increíble atracción física hacia ella sino que también quería saber cada detalle que pudiera conocer de su vida. Y quería formar parte de ella.
A lo largo de la mañana ya sentía toda esa cantidad de cosas que no podría haber evitado incluso de haberlo intentado.
La hora del almuerzo se había colocado en una mesa para poder contemplarla.
A Dave no le importaba lo que los demás pudieron pensar de él. No paró de observar a Lucy mientras ella comía su manzana y charlaba alegremente con su amiga. La notaba un poco inquieta y había sentido esos inquietos ojos relajarse un poco cuando él había entrado en el comedor buscando su presencia con frenesí. Había escuchado cuando su amiga la interrogaba acerca de él. Lucy había dejado correr  la cuestión intentando cambiar de tema mientras se sonrojaba un poco. El hermoso color en sus mejillas lo puso más sediento de lo que había estado en su vida y el exquisito y embriagador aroma de ella se expandía hasta llegar a él.
Tampoco le había importado cuando su amiga le hablaba a Lucy contándole que el misterioso chico nuevo no dejaba de mirarla. Ella en un principio no la había creído y se preguntaba por qué él iba a tener interés en ella.
Le parecía ridículo que Lucy pensara de ese modo ya que con solo unas horas ella estaba cambiando el transcurso de su vida. No pudo controlarse y cuando ella se levantó a llevar las bandejas a su sitio, Dave tomó una bandeja vacía instantáneamente y camino relajado hasta donde ella estaba intentando controlar el peso de las bandejas con su bolso. Parecía tan arrebatadoramente tierna.
La había ayudado a colocar las bandejas y cuando sus brazos se habían rozado Dave sintió una corriente eléctrica recorrer toda su piel y pensó que se estaba volviendo un poco loco. Ella se había puesto un poco nerviosa, podía sentir el latido de su corazón acelerarse cuando lo miraba. Y eso era algo que lo había complacido enormemente. Cada uno de los sentimientos que estaba sintiendo a causa de Lucy no dejaban de sorprenderlo y cautivarlo aún más.
Las horas para que finalizara la jornada de clases pasaron lentas pero no le importaba realmente. Había agradecido ese tiempo para reflexionar lo que le estaba pasando y lo que podría significar la intensidad de sus sentimientos.
Cuando acabaron las clases se había dirigido al aparcamiento del instituto con la intención de tomar su coche y volver a casa. Pero mientras localizaba rápidamente su coche no dejó de sorprenderse al ver a su amiga Vicky junto a Lucy mientras se despedían y ella caminaba hacia su propio automóvil.
Dave siguió el trayecto hacia el que ella caminaba y sonrió al ver que su coche estaba junto al de ella. Caminó con sigilo a través del aparcamiento hasta situarse justo detrás de ella. La había asustado al aparecer de repente y no había podido resistirse a invitarla a comer algo recordando que en el almuerzo no había comido demasiado. También le había recordado que tenían que recoger un libro de la clase de literatura aunque era una tonta excusa para intentar pasar un rato con ella y poder saciar esas preguntas internas que luchaban por salir. El libro de la clase de literatura no podía importarle menos en ese momento. Aunque tenía que reconocer que leer era de sus grandes paciones.
Lucy en un primer momento se había sentido ansiosa por su petición. Dave podía apostar que ella pensaba que era increíble que él se fijara en ella como para pedirle hacer algo juntos, y había vislumbrado en su mente la contrariedad de sus pensamientos internos mientras decidía qué hacer. Él la miraba intensamente y sin perderse ni uno de los gestos que cruzaban por su rostro. Finalmente con una sonrisa enorme ella había accedido a buscar su ejemplar de amor en tiempo de cólera.
La tarde había pasado increíblemente rápido al contrario que las clases en las que no coincidía con ella. Sentía un huracán emocional a cada minuto que pasaba junto a ella mientras se encontraba con deseos de acariciar su rostro y acercarse un poco más para poder sentir en calor de su cuerpo y poder deleitarse un poco más del afrodisíaco perfume que desprendía su piel. Se imaginó como sabría su sangre pero se controló porque la idea de él bebiendo su sangre la podía poner en peligro y no era ni tan remotamente importante para él en ese momento como lo era el poder pasar cada minuto disfrutando de su compañía. Habían podido charlar y conocerse un poco más. Lo que más le gustaba de todo era la forma en que tenía Lucy de mirarlo. Lo volvía completamente loco la idea de pensar que ella podía sentirse atraída por él o si por el contrario solo estaba siendo amistosa.
Finalmente la tarde había transcurrido demasiado rápido para su gusto y supo que Lucy tenía que irse para reunirse con alguien. Se lamentó interiormente por no haberla llevado a comer nada pero ella le había hecho saber que aprovecharía a comer algo en la cafetería llamada Gloria´s.
Dave se había puesto tenso por un momento mientras se preguntaba con quien tendría la cita Lucy y se dio cuenta de que no tenía idea de si ella incluso tenía novio. Que Dios lo ayudara, pero esperaba que no.
Se había quedado más tranquilo cuando ella le había contado que iba a reunirse con su mejor amiga Vicky. El trayecto hacia la cafetería había sido tranquilo.
Dave se había ofrecido a llevarla ya que no tenía su coche con ella y se ofreció a llevarle el coche para que después tuviera en qué volver a su casa. Pero ella rápidamente le quitó importancia al asunto y le respondió que su amiga la alcanzaría hasta el aparcamiento del instituto más tarde.
Él había querido saber cosas sobre su familia y amistades. Lucy tenía un brillo en los ojos cuando había hablado de su amiga. Al parecer era una amiga incondicional que había estado con ella desde siempre incluso con su particular forma de ser. Su familia estaba formaba por su madre Gabrielle y su padre Lucian, y ella había hablado de ellos con amor y admiración por los largos años que llevaban juntos.
Él no dejaba de observarla y sonreír a cada minuto que había pasado con ella y quedaba más y más atrapado en esa espiral que todavía no sabía controlar. Ya tendría tiempo para procesarlo todo. Ahora simplemente había querido disfrutar del tiempo que les quedaba hasta que ella tuviera que bajar de su coche. El final del trayecto había reflexionado sobre las cosas que ella le había contado y se había conformado con respirar el perfume que desprendía su piel por la cálida cabina de coche y el sonido de su tranquila respiración mientras miraba por la ventanilla. Estaba completamente hermosa mientras la caída del sol bañaba su cuerpo. La camiseta que tenía puesta hacía justica a sus curvas y le sentaba de maravilla.
Finalmente habían llegado donde ella le había indicado y se apresuró a abrirle la puerta pero ella ya estaba saliendo del coche y lo observaba con intensidad. Dave no pudo controlar después de las horas que habían pasado juntos y se acercó a darle un beso en su mejilla a la vez que susurraba su nombre. Dave había sentido como la respiración de Lucy se aceleraba mientras duraba su contacto y no supo porque pero quiso tranquilizarla y susurró en su mente las palabras: no temas, no te haré daño… después se había marchado dejando atrás a Lucy con su flamante VMB.

Dave dobló la calle para entrar en la propiedad que había pertenecido a su familia durante siglos. No podía sacarse la imagen de Lucy cuando se había despedido y en lo mucho que le había gustado cuando ella le declaró que le había encantado pasar la tarde con él. Aun persistía su fragancia levemente en el interior del coche y Dave se preguntaba como haría para aguantar hasta volver a oler su aroma. De lo que estaba completamente seguro es que ese día había comenzado una etapa importante de su vida porque Lucy con solo existir ya lo había cambiado todo y sin darse cuenta.


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