Lazos eternos
Capítulo 2: Inesperado
-¿no vas
a comerte esto?- preguntó Vicky señalando un trozo de pastel que
había en
su bandeja.
Miró
hacia abajo y se dio cuenta de que su comida seguía casi intacta.
-o mejor
sería preguntarte... ¿te vas a comer algo de esto?- señaló nuevamente la bandeja.
Vicky la miró fijamente y frunció el ceño-¿qué te pasa?
Lucy se
encogió de hombros.
-Nada,
¿por?
La mirada
que le puso Vicky le recordó que a ella no podía engañarla.
-Solo lo
preguntaba, porque llevas un montón de rato sin decir una palabra y
mirando a
tu alrededor como una posesa... solo eso.
Lucy le
dedicó a su amiga una mirada de odio.
-Yo no
hago eso.
-Sí que
lo hacías. – Puntualizó- pero eso no importa. Te ocurre algo…
Lucy no
escuchó el resto de la frase que estaba diciendo porque en ese momento
entro
en el comedor Dave, deslumbrante.
Odió la
sensación que le producía cuando lo veía. Era inapropiado para haberlo conocido
hacia exactamente tres horas. ¡Aleluya!
Notó como
toda la gente que había allí se volvía a observarlo conforme avanzaba.
Sin
embargo, el no parecía darse cuenta de eso, tenía el ceño fruncido y siguió
caminando sin percatarse de nada. Excepto de ella.
Sus ojos
volaron alrededor de todo el lugar hasta posarse en los suyos .Lucy intentó
concentrarse en lo que Vicky le estaba diciendo.
¿Qué era
lo último que había dicho?
-Lucy-se
quejó Vicky.
-lo
siento, de verdad. No me pasa nada, solo que hoy no tengo mucho hambre- repuso
haciendo una mueca.
Patético.
- he
visto como lo mirabas.
Oh, dios.
No tenía ganas de hablar de eso, aunque no hubiera nada de qué hablar.
-
¿A quién?- dijo con despreocupación, intentado disimular.
Esperaba
que colara.
-ya sabes
a quien-dijo Vicky con vos cantarina- tienes un destello de luz cada vez que lo
miras.
-estas
volviéndote loca, ¿lo sabias?- respondió la aludida con una mirada sarcástica,
sonriendo.
-quizás...-admitió
con una sonrisa- pero en esto tengo la razón.
Lucy
buscó rápido otro tema del que hablar que no tratara de Dave.
-¿Por qué
no dejamos ya el tema? no sé por qué estamos hablando de esto...-
Frunció
los labios mientras se masajeaba la cabeza con aire distraído.
Debería
comer algo más si se tiene en cuenta que su desayuno no había sido del todo
abundante.
-¿estás
bien? -preguntó su amiga, preocupada.
-solo es
la cabeza...no he dormido muy bien anoche...
Lucy
sintió otra vez el cansancio martilleando en su cabeza. Le vinieron a la
cabeza
las
imágenes de los sueños de anoche, y se sintió más abatida aún.
-¿Has
tenido alguna pesadilla?
Lucy lo
pensó unos segundos. La verdad era que no sabía si realmente podría
llamar a
su sueño “una pesadilla” pero desde luego que la había dejado algo
cansada
por no hablar de que no podía sacarse de la cabeza al misterioso chico de
aquella habitación, aunque no podía recordar su rostro.
-bueno…
algo parecido, pero no hay de qué preocuparse. Ya se me pasará, o eso espero…
-yo
también...me deprime verte así...últimamente no haces nada ¿sabes?- sonrió con
descaro- ¿Ves? sabía que el comentario te haría sonreír.
Esta
vez Lucy sonrió con ganas.
-sobre
todo porque sabes que no es verdad-dijo mientras mordisqueaba su manzana.
Vicky
siempre hacía ese tipo de bromas. Una de las cosas que más le gustaba de su
amiga era la capacidad inagotable de hacerla sentirse bien a toda costa.
Y la
inagotable fuente de optimismo que tenía era justo lo que necesitaba.
-sí, ya.
Algunas hacemos planes de vez en cuando. ¿Qué te parece si hoy me acompañas a
Gloria's?
Lucy puso
mala cara. No le apetecía mucho ir a la cafetería donde ella y Vicky
habían
pasado las tardes cuando el invierno era demasiado frío y no podían salir a la
calle.
Al
pensarlo le vino a la mente un recuerdo.
Vicky y
ella jugaban en la nieve mientras sus madres estaban dentro tomando un café.
Tendrían
unos cinco años. Lucy está convencida de que si se alejaban un poco no pasaría
nada y además de ese modo se lo pasarían mejor.
Con la
nariz roja por el frío, había convencido a Vicky para alejarse más.
Cuando se
volvieron a acordar de que tenían que volver dentro, sus madres llevaban
un
rato buscándolas. Finalmente las encontraron muertas de frio en la nieve. La
madre de Lucy había enfurecido al principio.
Les habían
echado la bronca por alejarse y perderse.
Lucy
soltó una risita nerviosa al acordarse.
- vale,
no tienes ganas- repuso Vicky al ver la cara que había puesto segundos antes
- ¿sabes
qué?, sí. Vamos después de clase -repuso con soltura - ¿qué te parece?
- ¿y ese
cambio de opinión tan repentino?- dijo Vicky sonriendo picaronamente
Lucy se
devolvió la sonrisa complacida con lo que estaba pensando.
- Quizás
tengas razón con lo que dijiste antes...-comentó Lucy en vos baja.
Era
verdad que últimamente estaba atrincherada en su cuarto y de pronto se sintió
culpable por su amiga.
-¿acerca
de qué?
-
"...me deprime verte así...últimamente no haces nada ¿sabes?" - dijo
imitando
la
vos de su amiga con un tono mucho más odioso para que adoptara una carácter
cómico en vez de malvado.
-oh así
que después de todo reconoces que es verdad. Bien, es un paso...
Antes de
que terminara de hablar Lucy la interrumpió mientras ponía los ojos en blanco.
-deja de
hablar como si fuera tu paciente y tú mi psicólogo- repuso mientras le
propinaba un empujón juguetón en el hombro a su amiga.
Las dos
empezaron a reírse a carcajadas por lo ridículo de la situación.
-vale ya-
interrumpió Vicky entre risas- esto es realmente estúpido.
De pronto
el rostro de Vicky se tornó serio y miró a su amiga son gravedad.
Lucy se
desconcertó.
-¿Qué
ocurre?
- no
puedo creer que finalmente me hayas hecho cambiar de tema - respondió
y
las dos comenzaron a reír otra vez.
- no sé
por qué te empeñas en averiguar algo que no existe - declaró Lucy - me explicas
de dónde has sacado todo el tema ese del chico nuevo, ¿cómo era su nombre?
¿Dave?
Vicky
capto el buen humor de su amiga al instante.
- ¿sabes
por qué insisto en sacar el tema de Dave...?- se quedó un momento en silencio.
Miró detrás de Lucy buscando algo.
Estuvo
tentada de averiguar de qué se trataba pero lo dejó pasar.
Al fin y
al cabo cuanto antes contestara, antes se acabaría esta absurda conversación.
-bueno,
querida y afortunada amiga, te informo que el chico misterioso te ha estado
mirando casi todo el almuerzo.
Supuso
que su amiga estaba exagerando.
- seguro
que no, serán imaginaciones tuyas. Ya te lo he dicho, Vicky.
Algún
día quizás trabajes de eso o algo por el estilo pero mientras tanto, deja
de querer
emparejar a todo el mundo.
Su amiga
sonrió con fervor.
- a). Yo
no junto a la gente, solo los ayudo. Es algo inevitable, tan sólo lo agilizo.
Y b). Te
digo la verdad.
Lucy se
acomodó un momento en la silla y después de un segundo giró la cabeza para
comprobar si Dave estaba ahí.
Y en
efecto, el misterioso y solitario chico nuevo estaba sentado encima de una mesa
vacía, tan despreocupado y enloquecedoramente hermoso que hasta le dio rabia.
Notó que
nadie más se había sentado en la mesa con él, aunque algún instinto se dijo que
algunos se morían por hacerlo. Sin embargo había algo que los apartaba de su
camino.
Descubrió
con cierto asombro que el hecho de que la gente no se estuviera relacionando
con él se debía a que en cierto modo parecía peligroso y muy diferente al resto
de los chicos del instituto.
Su mirada
era profunda cuando la observó y hasta pícara. el brillo amatista de sus ojos
no se perturbó ni un instante.
Lucy
sintió la sangre llegar a su cara y se apresuró a apartar la mirada y fijarla
en su amiga rápidamente. Ella la miraba satisfecha, estaba haciendo su trabajo.
- pero
¿por qué iba a hacerlo? -preguntó
En
realidad no se creía las bobadas de Vicky.
- a mí no
me mires. ¿Por qué no se lo preguntas tu misma?
-debes de
estar loca...-susurró aunque sabía que Vicky la oía perfectamente.
-bueno de
todas formas tengo que irme.
Su amiga
comenso a recoger sus cosas.
- ¿dónde
vas? -inquirió extrañada
-
geometría a cuarta hora - contestó con un suspiro y no hizo falta decir nada
más para que la entendiera.
Antes de
irse completamente, le dijo- ¿te importaría llevarme la bandeja?
Ella
asintió y Vicky salió disparada por el pasillo.
La
compadeció por un segundo.
respiró
por unos segundos y se levantó. Recogió las dos bandejas y se encamino hacia el
contenedor de la cafetería, intentando no dirigir su mirada hacia la
derecha...
Había una
persona dejando su bandeja asique aprovechó a caminar lento y así ahorrarse el
esperar.
Cuando ya
casi estaba llegando al contenedor, el bolso que tenía los libros se le
resbaló
del hombro y el peso de éste hiso que las bandejas de balancearan.
De pronto
unas manos asombrosamente fuertes y masculinas estaban ahí ayudándola a
sostenerlas mientras se colocaba el pesado bolso en el hombro otra vez. No lo
había visto ni acercarse... Dave la miraba ardientemente.
-uy
-murmuró.
No se le
ocurrió nada más que decir. Aprovechó la oportunidad para observar su rostro y
absorber la belleza de tan finos rasgos.
-no te
preocupes- dijo con vos serena- Las llevaré por ti.- ofreció mientras
señalaba
su propia bandeja, completamente vacía.
-de
acuerdo- dijo con vos amable y torpe mientras se acomodaba el pelo, que se le caía
en los ojos. Deseó no tener mal aspecto, y deseó haberse puesto algo más
"llamativo".
Ese
pensamiento la hizo refunfuñar quedamente y esperó, al menos, que él no
se hubiera dado cuenta.
Dave
sonrió y mostró una hilera de dientes alineados y perfectos. Alargó la mano y
cogió las dos bandejas.
Se sintió
rara cuando sus manos se tocaron, como si la recorriera una extraña sensación.
Una corriente eléctrica corriendo por su piel.
Después
de un segundo, él se dio la vuelta, retiró los envoltorios y la basura restante
de las
bandejas y las colocó con las demás. Entonces se volvió para mirar a Lucy.
Dave
hacía movimientos rápidos y limpios... ¿Cómo era posible que no pudiera
quitarle los ojos de encima?
Se quedó
como una tonta observándolo. Eso la irritó un poco por lo que se
apresuró
a cambiar la expresión de su rostro por una más normal.
-muchas
gracias- le dijo, ya que no sabía que otra cosa podría decirle.
Dave le
guiñó un ojo mientras ella sentía como se sonrojaba apenas y después volvió a
su mesa para recoger sus cosas.
Lucy miró
al suelo unos instantes y cuando levantó la mirada Dave ya se había ido.
Recorrió
por un segundo la cafetería antes de irse...todos estaban mirándola.
En ese
momento tocó el timbre.
Lucy respiró hondo y comenzó a recoger sus cosas. Por fin habían acabado las clases, y pensaba salir lo más rápido posible del instituto.
Se había
pasado gran parte de la ultima hora pensando en unos ojos que no podía olvidar,
unos ojos inconfundibles, en los que el brillo amatista no se apagaba... y en
cómo la había mirado Dave.
Le
sorprendió la naturalidad con la que pensaba su nombre, algo que la
enfureció.
¿Por qué
se sentía tan atraía hacia él?
no le conocía.
Lucy miro
al frente olvidándose por completo del hilo de sus pensamientos y salió fuera.
El aire fresco le dio en la cara, algo que agradeció enormemente.
Estaba
deseando llegar a su coche cuanto antes pero aún tenía que encontrar a Vicky
para ver a qué hora irían al Gloria’s. Se tomó su tiempo mientras localizada el
coche de su amiga y se dirigía hacia él. Cuando llegó, Vicky la esperaba
apoyada en la puerta de su coche.
-por
fin-dijo- creí que antes llegaría el apocalipsis
-vamos,
no exageres.
Vicky
sonrió como siempre, caminó con los libros en la mano hasta ponerlos en el
asiento del copiloto de su coche y de dio la vuelta para decir.
- pareces
algo alterada.- la miro fijamente- ¿estás bien?
-claro
que sí - Vicky siempre sabía cuando algo le pasaba, no se le escapaba una.
-Supongo que debería irme a casa a comer algo, ya sabes.- Suspiró- ¿A qué hora
te apetece ir al Gloria's?
-a las 6
estaría bien- contestó Vicky guiñándole un ojo- ve tranquila, nos vemos más
tarde -dijo a la vez que comenzaba a chatear por el móvil.
- de
acuerdo, adiós –Lucy se despidió con la mano tras darle un abraso y ver como
subía en su coche.
La vio
alejarse, dio media vuelta y comenzó a buscar su coche con la vista.
Pero lo
que le llamo la atención no fue su coche, si no el despampanante BMV negro
aparcado justo al lado. Recordó que cuando había llegado por la mañana el sitio
vacante estaba vacío.
Se
preguntó quién tendría un coche tan ostentoso, que Lucy recordara no conocía a
nadie que tuviera ese coche en particular, aunque
claro era obvio que seguramente se trataba de Dave. ¿Quién más podría pasearse
con un coche así sin resultar llamativo
en
el aparcamiento de un instituto?, sin ninguna duda él.
Cuando
fue a entrar en la cabina de su coche, sintió la respiración de alguien detrás
de ella.
Se giró
repentinamente, para encontrarse a Dave mirándola lentamente otra vez, como si
la estuviera estudiando, apoyado en el capo de su BMV.
Lucy se
quedó mirándolo fijamente, analizando cada parte de su rostro. Llevaba puestas
las gafas de sol, algo que lo hacía parecer algo peligroso y desde luego, muy
apuesto y seductor. Los suaves mechones de su cabellos caían gloriosos.
Era la
segunda vez en el día que el aparecía sin hacer ruido.
Respiró
hondo intentando que no se notara lo encantada que estaba de verle otra vez,
aunque no quisiera admitirlo.
-Veo que
seguimos coincidiendo en todos lados ¿no?- dijo alargando la ultima palabra de
forma sexy, mientras se quitaba las gafas de sol y dejaba entrever los ojos.
Estaba
tan enloquecedóramente guapo mientras la miraba con esos ojazos negro tan
penetrantes... Se sintió algo cohibida
-¿qué
haces aquí?- preguntó sorprendida después de unos segundos.
-bueno...
este es mi coche... -respondió de forma tentadora, encogiéndose de hombros.
-tiene
sentido, la verdad...- Lucy se sintió estúpida al no tener nada más que decir y
se
dio la vuelta para buscar en el bolso las llaves de su coche rezando que
pensara
que
estaba loca y se fuera, así dejaría de hacer el ridículo cada vez que él
estaba
cerca.
-me he
fijado que coincidimos en varias clases- comentó casualmente mientras observaba
como un mechón de mi pelo se salía de mi coleta y se rizaba por su rostro- y
estaba pensando que podrías acompañarme a alguna librería, y así conseguir mi
ejemplar de Amor en tiempos de cólera, si no es mucha molestia.
Se
interrumpió y la miró expectante.
Entonces
se acordó de que el profesor Frank les había mandado ese libro para este
trimestre y por lo tanto tendría que pasarse por la tienda a recoger su
ejemplar. Después se encontraría con Vicky en el Gloria's, aunque a decir
verdad no tenía muchas ganas de ir.
Dave se
dio cuenta de que le había dado por pensar y aprovechó para tomar sus libros.
-creo que
tú también lo necesitas, en tal caso podemos ir juntos- entonces puso toda la
atracción de su mirada sobre ella.
Otra vez
sus ojos tenían pequeños destellos violetas que hicieron que Lucy se sintiera
mareada ante tanta belleza. Era como una estatua del ángel salvador parado
contra el coche mientras esperaba su respuesta. No podría haber rechazado su
invitación aún de haberlo intentado.
Él era
todo lo que siempre había querido conocer, y parecía tan real frente a ella.
-claro
que si- dijo casi sin respirar.
-será
mejor que antes te lleve a comer algo- Lucy frunció el ceño ente sus palabras-
por lo que vi hoy en el almuerzo, no has comido mucho- se explicó antes de que
ella tuviera la oportunidad de preguntar.
Dave era
sumamente observador, pensó en el fondo de su mente.
-sí,
tienes razón...eres muy perceptivo ¿no es así?- dejo la palabra en el aire sin
saber muy bien porque se había parado en un detalle tan tonto.
-¿por qué
lo dices?
Sus ojos
relampaguearon mientras lo miraba y ella se iba sintiendo más y más cohibida a
medida que pasaban los segundos.
-sabias
que no había comido nada en el almuerzo...
Antes de
que pudiera terminar la frase, él se apresuró a responder, sabedor de la
pregunta que ella tenía en mente.
-bueno
digamos que le doy mucha importancia a los detalles...y tú eres...no importa.-
movió sus ojos hacia otro lado para que Lucy no pudiera ver que había en ellos,
pero habría jurado que estaba sonriendo.
-¿Qué soy
yo?- preguntó un poco confundida por este chico tan misterioso que casi
no la
conocía y por el que sentía una atracción magnética más que preocupante.
Sonrió
ante el pensamiento. Al ver su sonrisa Dave la miro fijamente y dijo:
- eres la
chicas más hermosa que me acompañará a una librería, necesitamos nuestro
ejemplar ¿Recuerdas?- contestó eludiendo la pregunta.
Lucy no
sabía que decir a eso...la había llamado hermosa...
no era algo a lo que estuviera acostumbrada a escuchar demasiado, y la hizo
sentirse rara y sobretodo muy alagada, porque por encima de todas las cosas,
quien estaba parado en frente de ella, llamándola hermosa, e intentando hacer
algo juntos era Dave, y por mucho que intentara pensar racionalmente no había
escusa en el mundo que podría haber servido para eludir esta "cita".
Tampoco es que quería que hubiera escusas.
-me
encantaría ir contigo, ¿vamos?- preguntó con entusiasmo.
Vicky se
volvería loca de entusiasmo si supiera que el misterioso chico nuevo estaba
invitándola a pasar la tarde con él, y aunque pareciera extremadamente pronto,
no pudo evitar sentirse muy feliz y muy tranquila.
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