Sentía
como Dave la observaba desde su lugar en la librería. Afortunadamente la tienda
tenía un segundo piso, en el que pasaba muchas tardes, disfrutando de la
tranquilidad del lugar. “Su lugar” pensó inevitablemente. De cualquier
modo lo que era especial en este segundo piso, al menos para ella, era la
existencia de unos sofás muy bonitos en un rincón, que estaban destinados para
que la gente se sentara a leer y cosas por el estilo. Lucy siempre se había
refugiado en ese lugar, la tranquilidad que se respiraba era abrumadora y
sentía como si entrara en un nuevo mundo. No había mucha gente que supiera
realmente acerca de este segundo piso ya que no todos estaba interesados y la
verdad es que lo prefería así.
Y ahora
estaba allí con él, mientras rebuscaba su ejemplar de Amor en tiempos de cólera
y sentía un cosquilleo en la espalda antes su penetrante mirada.
Encontró
lo que estaba buscando y se dio la vuelta para sentarse con él.
-este
lugar es muy bonito- comentó mientras observaba cómo estaban dispuestas las
estanterías y los sillones con el fin de darle al lugar un toque muy acogedor.
Su sola
presencia en el lugar la hacía sentir muy pequeña pero protegida a la vez. No
sabía de donde venía esa sensación pero la asimiló como algo muy natural, y de
hecho incluso primitivo, en ella.
- Es
donde vengo siempre cuando quiero estar sola…- susurró pensativa preguntándose
cómo era que de repente se sentía tan cómoda con él a su lado cuando lo conocía
hacía apenas unas horas. Sus suaves cabellos caían por su frente ocultándome
sus ojos cuando miraba hacia abajo, sus labios mostraban una sonrisa torcida
cada vez que la miraba, algo que la hacía muy bien y un poco especial. Aunque
nadie podía culparlo por provocar esa sensación en la gente.
Dave
rompió el hilo de sus pensamientos cuando tomó el libro de sus manos y lo
sostuvo en las suyas mientras decía:
-Yo
también encuentro los libros fascinantes, es como si pudieras vivir tu historia
a través de otras personas, es algo… cautivador.- afirmó mientras hacía pasar
las páginas rápidamente.
Se quedó
un poco asombrada por su peculiar modo de ver las cosas, ya que era raro porque
los chicos no solían pensar así hoy en día y era reconfortante saber que aún
quedaba gente así. Aunque bueno, la verdad es que Dave tampoco era como a mayoría
de los chicos.
-bueno-
dijo mientras lo miraba y se moría de ganas por saber más de él, todo acerca de
él. – cuéntame algo sobre tu vida, ¿vives con tus padres...? – Lucy dejó la
pregunta en el aire.
Su rostro
cambió una milésima de segundo de la relajación de su hermoso rostro a una pena
abrumadora apenas discernible, y volvió a adoptar la misma expresión de antes
con rapidez, aunque a sus ojos no escapó la tristeza incluso palpable que se
respiró en el ambiente. Lucy esperó pacientemente a que respondiera.
-Mis
padres murieron hace muchos años, en un accidente de coche, cuando yo aún era
muy joven.- respondió y sonrió despreocupadamente para quitarle un poco de
hierro al asunto.
-Lo
siento muchísimo, no tenía ni idea- Se apresuró a decir a la vez que se
arrepentía enormemente por haberle preguntado aquello, aunque era imposible que
ella hubiera adivinado nada, aun así no podía evitar la tentación de hacer algo
para hacerlo sentir mejor ahora que la expresión de hacía solo unos segundos
cobraba sentido. Pero Dave sonrió con ganas.
-Tranquila,
Lucy. No había forma de que lo supieras y de todos modos es algo a lo que estoy
acostumbrado, asique lo que no te preocupes.- La tranquilizó con una risa
despreocupada e imposiblemente hermosa aunque la alegría de sus labios no llegó
a sus ojos.
Después
de unos segundos utilizó toda la fuerza de su mirada y la descargó sobre ella
intensamente mientras deslizaba sus hábiles manos hacia ella en un impulso que
ninguno comprendió. A medio camino se interrumpió y se levantó para acercarse a
una de las grandes ventanas.
Lucy lo
observó mientras él miraba fijamente hacia el exterior con aire ausente. Ella
no entendía muy bien qué acababa de ocurrir, e intentaba tranquilizarse al
comprender que él había estado a punto de acariciar su cara… o al menos eso le
había parecido. Estaba completamente aturdida, no era normal en ella esa
constante sensación de tranquilidad y algo de temor, todo mezclado en un coctel
emocional…
-Bueno…
¿Y qué es lo que te ha traído aquí? ¿De dónde vienes?– Preguntó con un tono
desenfadado.
Él se
enfrentó a ella después de un minuto escaso y sonrió de una manera
enloquecedoramente dulce.
-No soy
de ningún lugar realmente, no siento que pertenezca a ningún lugar en especial.
Toda mi vida he estado viajando de un lugar a otro sin descanso, intentando no
dejar de moverme. Pero ahora siento que ya no es necesario.
-¿Y eso a
qué se debe?- quiso saber a la vez que bajaba un poco los hombros esperando su
respuesta.
-Digamos
que ahora, en este momento, estoy justo donde deseo estar- dijo a la vez que
clavaba en ella una mirada llena de significado.
Lucy
aparto la mirada unos segundo para intentar procesar la información.
Ella se
acordó de Bruce y de lo todo lo que había pasado estando con él, de lo ciega
que había estado durante lo que ahora consideraba un tiempo larguísimo y sintió
que ella también estaba justo donde deseaba estar en ese momento…
Dave
debió de notar el cambio que se produjo en su cara. La miró durante un momento
mientras observaba con suma atención sus rasgos momentáneamente tristes. Ella
no estaba triste ni mucho menos por no estar justo a Bruce, sino por no haberse
dado cuenta antes del daño que se había hecho a sí misma permaneciendo a su
lado, si se lo podía llamar así.
-¿ocurre
algo?- preguntó Dave en un susurro.
-No es
nada en realidad…-contestó apresurándose para cambiar de tema pero la
profundidad de la expresión de Dave la detuvo.
-cuéntame,
por favor.
Lucy no
sabía porque sentía tantas ganas de contarle todo, de pensar que quizás alguien
entendería porque se sentía así. Porque le daba tanta rabia haber sido
utilizada como una muñequita más de la colección del miserable de Bruce.
-Hace
unos meses un idiota llamado bruce jugo conmigo por decirlo de algún modo. El
simplemente no tuvo interés en mí y yo no supe darme cuenta de ello antes.
Bruce jugaba con todas las chicas, no eran más que diversión para él… estaba
pensando en lo feliz que me sentía de encontrarme en este momento aquí. Yo
también estoy justo donde deseo estar…
Esperó la
reacción de Dave ante sus palabras mientras sentía como la sangre viajaba a sus
mejillas.
Pero Dave
simplemente la miró con muchísima intensidad mientras apretaba la mandíbula.
Después de un momento volvió a sentarse a su lado.
-nadie
debería ser tratado de ese modo- respiró hondo un minuto mientras Lucy
encontraba furia en sus ojos.- Solo con pensar en lo miserable que es por
haberte deshonrado… -dejó la palabra en el aire mientras nos mirábamos
fervientemente por unos segundo hasta que aparte la viste al quedarme
completamente aturdida por la belleza emanante de él.
No
conseguía acostumbrarme a ese hecho. Después de un momento Dave sonrió y dijo:
-mmm…
Muchas gracias. Me ha encantado, ha sonado un poco antiguo… - dije para
quitarle un poco de hierro al asunto.
-sí,
supongo que es un concepto algo anticuado, aunque no deja de ser cierto-
respondió riendo entre dientes mientras la dulzura envolvía a sus ojos.
Lucy
sentía como a cada minuto aquel chico misterioso ganaba un poco de confianza.
Él le contó sus inquietudes y las cosas que más le gustaban y a la vez
aprovechó el momento para saber más cosas sobre ella. La tranquila música los
envolvía y Lucy sentía que jamás se había encontrado en una situación como esa.
Todo estaba siendo demasiado bueno. No quería que terminara.
Después
de un largo y bien aprovechado rato Lucy odio tener que despedirse de Dave, ya
que había quedado en encontrarse con Vicky en el Gloria’s a seis y así podía
aprovechar a comer algo. El al final la había ofrecido para llevarla a comer
algo pero el tiempo había pasado muy rápido mientras estaba con él y ahora
tenía que irse.
Cuando
iba a despedirse de él, Dave la sorprendió ofreciéndole acompañarla hasta el Gloria’s
en su coche ya que aún tenía el suyo en el aparcamiento del instituto. Lo
aceptó de muy buen agrado mientras Dave continuaba cautivándola con cada minuto
que pasaba con él.
Cuando
llegaron al aparcamiento del Gloria´s Lucy no podía evitar sentirse extraña.
Era una sensación nueva la que la cautivaba ahora al mirar los ojos de Dave
mientras conducía. Habría querido saber todo de él… cosas que no se atrevía a
pregunta como por qué no podía quitar ese velo misterioso que lo cubría a cada
segundo que pasaba. Aunque también tenía que admitir que el hecho de que fuera
misterioso sobre su pasado cuando ella le había preguntado, no dejaba de
atraparla más y más en un remolino del que no se veía con fuerzas para escapar.
Estaba completamente encandilada por Dave en más de un sentido.
Dave
había querido saber cosas sobre su familia y sus amistades y también sobre la
persona que la estaba esperando en el Gloria’s. Había sido muy consciente de él
control que permanecía en un su rostro mientras esperaba pacientemente una
respuesta. También noto el alivio que el sintió cuando supo que era su amiga la
que la esperaba en la cafetería.
Lucy lo
miraba a hurtadillas mientras conducía sintiéndose la persona más afortunada
del mundo por encontrarse en un espacio tan pequeño con él. En ese momento solo
existían ellos dos, dejando a Bruce en el pasado y sintiéndose más libre y
segura que en mucho tiempo.
Cuando
llegaron al Gloria’s se dio cuenta de que no habían hablado demasiado al final
del trayecto en coche y en lo norma que había resultado eso, ya que ella
siempre habría querido rellenar esos incómodos silencios con frases
innecesarias.
Dave se
apresuró a salir del coche para abrir la puerta de Lucy, pero ella no estaba
acostumbrada a ese tipo de trato y salió del coche para ver como Dave caminaba
con una gracia infinita hacia ella. Era el ser más hermoso que habría caminado
por la tierra… Oh, por el amor de Dios, tenía que controlar un poco más sus
pensamientos.
Sintió
como Dave sonrió mientras la miraba con atención. Su pulso iba subiendo cada
vez más.
— Bueno creo que ha llegado el momento
de que me marche…— Dave dijo— puedo intentar acercarte tu coche…
—no. De
verdad, no es necesario. Le pediré a Vicky que me alcance al coche más tarde.
No te preocupes.
—De
acuerdo. Hasta mañana entonces — Dave se aproximó a ella —Lucy…—susurró
mientras se acercaba para darle un suave beso en la mejilla.
Ella se
sintió un poco mareada por su contacto mientras esperaba que no se acabara
nunca y que él no tuviera que irse.
No
temas, no te haré daño…
Sintió la
voz de Dave en su mente cuando sus labios tocaron su piel y pensó que ya se
había vuelto loca de remate. Debía de ser por no haber comido nada todavía. O
simplemente que se estaba volviendo como una cabra. Lo que fuera, en ese momento
le dio exactamente igual.
De
repente sintió una extraña impresión, como si ya hubiera vivido ese recuerdo
antes.
La
sensacíon de deja vú era intensa... No temas, no te haré daño…
Lucy lo
dejó pasar y miró a Dave, quedandose con su imagen, para poder recordarlo bien
mas tarde...
—Hasta
mañana, Dave. Me ha encantado pasar la tarde contigo. —
Dave se
volvió hacia si coche y subió como un guerrero, con sus ropas y su forma de
moverse. Ese chico iba a volverla loca. Cuando Lucy se dio la vuelta para
entrar en la cafetería, sintió la mirada penetrante de Dave en su espalda.
—Lucy— Él
la llamo rápidamente antes de que atravesara la puerta— A mí también me encanto
pasar la tarde contigo.
La miró
de manera intensa a los ojos como queriendo decir con ellos mucho más que esas
simples pero bonitas palabras. Entonces arrancó el motor y desapareció como un
bólido. Lucy se quedó parada en el aparcamiento, mirando donde había
desaparecido el coche de Dave.
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